Ken Robinson, experto en educación e creatividade, analiza neste vídeo o sistema de educación público, derivado dos esquemas da revolución industrial, e propón o cambio dos paradigmas que o sosteñen. É unha charla moi interesante, pero tes máis do mesmo autor en youtube.com
O ERES GAY O ERES PERSONAJE, por Eduardo Gestido – 12/10
Está claro que la literatura LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en España es cosa de adultos. Los pocos libros que existen sobre este tipo de realidad dirigidos a un público juvenil son escasos y además monotemáticos. No hay variedad, sólo se centran en temas manidos y llenos de tópicos discriminatorios que no hacen más que fortalecer la barrera existente. ¿Dónde están esas novelas para adolescentes donde la protagonista es una lesbiana vampira? ¿Acaso el héroe de turno no puede enamorarse de su compañero de aventuras? ¿Y por qué no existe ni una sola novela que presente a un personaje transexual sin caer en el error de tratarlo como una cualidad a destacar? ¿Cuándo diablos tendrá permiso para entrar la señora naturalidad? La realidad es dura en España, y también en el resto del mundo: la literatura LGTB está mal vista, hasta llega a ser considerada pornográfica, y lo que se esconde detrás de esta afirmación son el terrible prejuicio que no nos quitamos de encima y la odiosa intolerancia de siempre. Al contrario de lo que se podría pensar, en Norteamérica no es complicado encontrar una novela juvenil que hable de estos temas con total naturalidad, de hecho, hay miles, pero estamos en España, y aquí lo que prima es la cobardía, tanto de los autores como de los editores, que arrugan el ceño ante el tema y no son capaces de entender que a los jóvenes lectores jamás podrá atraerles lo que nunca se les ha ofrecido. En este diario, mismamente, todos acogeríamos con los brazos abiertos a un personaje homosexual, y lo verdaderamente lamentable es que se escuden en la salud de sus ventas y encasqueten al lector sus propios miedos cuando poner remedio a esta triste situación sólo está en sus manos. Y yo pregunto, ¿es que la igualdad tiene edad?
Publicado en El Tiramilla
La finalidad de estas actividades didácticas es integrar el uso de Internet en el aula como herramienta de aprendizaje y fuente de información
La Red es una fuente inagotable de información que puede resultar de utilidad en los procesos educativos de la escuela, pero es también contraproducente si no se utiliza de forma adecuada. ¿Cómo pueden los docentes organizar y orientar el aprendizaje de los alumnos a través de Internet? Las WebQuest, actividades didácticas basadas en la búsqueda on line, son una herramienta idónea. Este modelo de enseñanza propone tareas atractivas a los estudiantes, estructuradas y guiadas por el profesor, para que procesen de forma adecuada los contenidos y recursos disponibles en línea.
Esta herramienta de enseñanza fue desarrollada en la década de los 90 por Bernie Dodge, profesor de tecnología educativa de la Universidad Estatal de San Diego (Estados Unidos). Su creador la define como "una actividad orientada a la indagación e investigacion, en la que parte o toda la informacion con la que interactúan los aprendices proviene de fuentes de Internet". Consiste en proponer a los estudiantes una tarea didáctica definida con unas pautas concretas e indicarles las fuentes más adecuadas para lograr completarla con éxito.
Las WebQuest son elaboradas por los docentes en función de la materia o los contenidos académicos que quieren trabajar con sus alumnos y se basan en una metodología cooperativa, ya que la tarea se asigna por lo general a un grupo de estudiantes que debe trabajar en conjunto para alcanzar un mismo objetivo. El profesor define asimismo la duración de la actividad, que puede desarrollarse en una sola jornada escolar o extenderse durante varios días o incluso todo un trimestre.
Las habilidades y competencias que los alumnos pueden adquirir con estas actividades son numerosas. Por una parte, aprenden a identificar y clasificar las fuentes de Internet y a analizar cuáles son las más adecuadas para su aprendizaje. Las WebQuest también favorecen la capacidad de síntesis y procesamiento de información y ayuda al estudiante a construir su propio pensamiento a partir del análisis y la deducción.
Elementos de una WebQuest
Para que una WebQuest cumpla su objetivo de aprendizaje debe estar diseñada con los siguientes elementos básicos:Introducción: el objetivo es introducir al alumno en el tema que se va a tratar e intentar motivar su interés por la actividad. Muchos docentes le dan forma de cuento o relato en el que los estudiantes son protagonistas para hacer la tarea más atractiva.
Tarea: se trata de describir el trabajo que deben realizar los alumnos, la formación de los grupos y el formato en que se tiene que presentar el ejercicio final, que puede ser en formato electrónico o bien una exposición oral.
Proceso: de forma breve y clara el docente expone los pasos que deben seguir los estudiantes para completar la tarea propuesta, les orienta sobre las dinámicas y estrategias idóneas para resolverla con éxito y define las pautas para organizar la información que obtienen.
Recursos: este espacio recopila el listado de páginas web que el profesor ha seleccionado de forma previa para que los alumnos encuentren información de calidad para efectuar su trabajo. De este modo se reduce la pérdida de tiempo al navegar por la Red sin un rumbo marcado y se evita la entrada en sitios de Internet inadecuados. Los docentes pueden incluir también en este apartado otros recursos que no sean on line.
Evaluación: en este apartado el docente expone los criterios de evaluación, individuales y en grupo, que aplicarán para corregir la actividad. En general, los profesores tienen en cuenta la búsqueda concreta y acertada de información, la buena presentación, la colaboración entre los alumnos y el trabajo colectivo, entre otros aspectos.
Conclusión: incluye el resumen básico de la actividad y una breve reflexión sobre su desarrollo.
Herramientas de diseño
Para desarrollar una WebQuest es necesario generar una página web que contenga todos sus elementos. Pero no todos los docentes están capacitados para esta tarea o no cuentan con el tiempo suficiente para elaborarla. Por eso, con el fin de facilitar su trabajo, se han diseñado distintas herramientas y aplicaciones de fácil manejo que permiten editar y publicar estas actividades sin necesidad de ser un experto en tecnología.- 1, 2, 3, tu WebQuest: un generador on line muy fácil de usar creado por el profesor Francisco Muñoz de la Peña, colaborador del Aula Tecnológica Siglo XXI.
- Zunal.com: con más de 54.000 usuarios, este software gratuito para crear WebQuest, desarrollado en inglés, permite editar y almacenar on line las actividades.
- PHP WebQuest: para utilizar este programa es necesario registrarse de forma previa. Una vez identificado, el usuario puede generar de modo sencillo sus actividades y guardarlas en la base de datos de la aplicación.
Marta Vázquez-Reina (publicado en Eroski Consumer, julio de 2010)
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Pedro Salinas, el autor de La voz a ti debida, sintió el impulso irrefrenable de defender la escritura de cartas (cosa que hace con reconfortante brillantez en El defensor) cuando leyó, en una oficina de correos de Nueva York, a principios de la década de los cuarenta del pasado siglo, este anuncio publicitario: "No escribáis cartas, poned telegramas".
El poeta afiló el cuchillo y gastó más de 200 páginas de su inspiración para defender, como una conquista de la civilización, la pausa que supone la escritura de cartas. Él escribió muchas, y algunas fueron tan íntimas que no se han podido publicar hasta mucho después de su muerte; y no soportó que, en la instalación de una nueva manera de comunicarse, los norteamericanos (y, por tanto, el mundo entero) estuvieran degradando la nobleza pausada de las cartas frente a la urgencia letal de los telegramas.
A veces pensamos que las polémicas que avivamos nosotros son polémicas de ahora mismo, cuando todas tienen en realidad un pie en el pasado. Lo que Salinas sintió ante la lucha del telegrama frente a la carta es lo mismo que muchos sienten ahora cuando la carta sucumbe ante el poder espectacular del correo electrónico. Sufren las plumas y los bolígrafos, y sufre, en general, el papel carta. Pero la batalla está perdida, y no habrá un Salinas que salga, como don Pedro, a defender lo que ya está casi definitivamente vencido.
Los mismos argumentos que el altísimo poeta esgrimía para abrazar su concepto de las cartas como expresión máxima de la cultura del sentimiento y de la pausa, se han hecho ahora (y se continúan haciendo) para prevenir del (mal) uso de la forma más moderna de las cartas, los emails. La gente cree que estos correos electrónicos han desmejorado la comunicación por carta; estiman que cuando ya no nos comuniquemos como por carta todos saldremos perdiendo: ya no comunicaremos sentimientos, sino recados.
Bryce Echenique tiene una novela, La amigdalitis de Tarzán, que transcurre enteramente como una correspondencia amorosa, y a veces no tan amorosa. En algún momento, Bryce incluye esta traslúcida reflexión: "Éramos mejores por carta". Salinas dice lo mismo: las cartas nos hacen mejores; reflejan un pulso que es imposible hallar en la voz; y cómo vas a hallar en la voz escrita con la tinta de lo virtual lo mismo que hallarías en la caligrafía diferente de cada amante, de cada novio, de cada corresponsal cuyo pulso sea el titubeo que ya sabes que tienen las personas que te escriben de amor o de despedida.
La disyuntiva a la que se refería don Pedro estaba entre las cartas y los telegramas; ahora la discusión está entre las cartas ya languidecientes, los correos electrónicos y los SMS. Es improbable que ahora haya anuncios (en el supuesto de que existan oficinas de Correos tal como las conoció Salinas) proponiendo esa alternativa. Es evidente que los correos electrónicos sirven para una cosa y los SMS tienen su nicho en otro renglón. Pero no hay tanta diferencia. Los correos electrónicos alcanzan el prestigio de las explicaciones: te escribo y además te explico, y luego me despido. Los SMS te dicen, y punto: quedamos, no quedamos, me quieres, no me quieres. En los correos electrónicos hay una revelación un poco más sentimental, y por tanto más barroca; la formulación se parece a las cartas antiguas (¡antiguas!), pero el desarrollo adquiere los ribetes de lo provisional o urgente: buenos días, soy fulanito, te escribo porque te necesito. Y punto final. Las cartas tal como las conoció Salinas eran explicaciones en las que se incluían titubeos. Él decía que con los telegramas parecía que no había tiempo que perder. Pues como ahora: ahora no hay tiempo que perder. Pero perdemos mucho tiempo queriendo llegar antes.
Antes había un tiempo de espera, temerosa o ilusionada. La espera ya no existe: la caricia o el mandoble llegan casi al tiempo que se escriben, y ese aire de ventolera ha añadido ansiedad a la vida, como si no hubiera pausa para pensar: ¿qué me dirá?
Salinas decía que lo bueno de la escritura de cartas era la relación de la mano con el papel, que sustituía la propia mano del otro; era como una caricia pospuesta, que el otro recibía al encontrarse en su buzón con el papel que tan amorosamente (o enemistosamente, vete a saber) le había enviado el otro.
Durante un tiempo de mi vida fui el escritor de cartas de mi barrio, en Tenerife. Las mujeres cuyos maridos habían emigrado a Venezuela me iban a dictar sus cartas. Todas dictaban estos renglones al principio: "Me alegro de que al recibo de esta mi carta te encuentres bien de salud. Nosotros por aquí muy bien, gracias a Dios". Después de ese comienzo reglado, aquellas mujeres a las que la posguerra y su miseria sumieron en una determinada clase de viudedad pasaban a relatar el índice terrible de sus dramas. No sé cómo serían ahora esas cartas, pero seguro que ahora los medios nuevos las han hecho innecesarias.
En fin. A Juan Carlos Onetti le preguntó una vez un periodista de qué iba su novela Cuando ya no importe, que fue la última. Y dijo: "Si tuviera que resumirla, en vez de una novela hubiera escrito un telegrama". Pues eso, ahora un telegrama o SMS o email vale más que mil palabras, para cabreo de los que, como a Pedro Salinas, les gustaba oler lo que venía dentro de los sobres de las cartas.
Juan Cruz (El País, 9 de julio de 2010)
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Neste enlace tes uns vídeos (curtos) con tutoriais sinxelos para usar os encerados Smart.
Ben vale unha visita!
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Un interesante e crítico artigo sobre os personaxes da serie Hispania e os seus nomes, en historias de la historia.
Hablamos en exceso y no escuchamos lo suficiente
Si me pidieran la causa de que los españoles tengan que pagar ahora a sus acreedores bastante más que otros deudores europeos, como los alemanes o los franceses; si me requirieran ahora para que explicara los malos resultados escolares de los españoles, comparados con los del resto de Europa; si tuviera que detallar las razones históricas de que hayamos tratado al resto de los animales tan mal o peor que a las personas y, en todo caso, peor que en los demás países de Europa, aduciría, por supuesto, el aislamiento histórico del que fuimos protagonistas durante gran parte de nuestra historia moderna pero también y sobre todo nuestra costumbre inveterada de hablar más de lo que escuchamos.
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